jueves, 3 de abril de 2014

Síndrome de La rana hervida

Escrito por Sócrates A. CAMPOS LEMUS

“Oliver Clerc, especialista en bienestar y desarrollo personal, nacido en Ginebra y afincado hoy en Borgoña, escribió en año 2005 un libro titulado: La rana que no sabía que estaba hervida… y otras lecciones de vida, entre las historias que plantea una lleva el título del libro. Y a ella me voy a referir. Parece ser que la alegoría fue propuesta por primera vez en el libro de Martz Rubin: The bailed fog siyndrome, publicado en 1987.Imaginen, una cazuela llena de agua, en cuyo interior nada tranquilamente una rana. Se está calentando la cazuela a fuego lento. Al cabo de un rato el agua está tibia. A la rana esto le parece agradable, y sigue nadando. La temperatura empieza a subir. Ahora el agua está caliente. Un poco más de lo que suele gustar a la rana. Pero no se siente inquieta y además el calor siempre le produce algo de fatiga y somnolencia. Ahora el agua está caliente de verdad. A la rana empieza a parecerle desagradable. Lo malo es que ya se encuentra sin fuerzas. Así que se limita a aguantar… y no hace nada más.

Si la hubiésemos sumergido de golpe en un recipiente con agua caliente a cincuenta grados, se habría puesto a salvo de un enérgico salto. Es un experimento rico en enseñanzas, dice el autor. Nos demuestra que un deterioro, si es muy lento, pasa inadvertido, y la mayoría de las veces no suscita reacción ni oposición, ni rebeldía. Si nos fijamos en lo que está sucediendo, estamos experimentando una lenta deriva a la que nos vamos acostumbrando. Un montón de cosas que nos habrían horrorizado hace 10, 15 o 20 años, fueron poco a poco banalizándose y suavemente perturbándonos hasta hoy, y deja totalmente indiferente a la mayoría de la gente. En nombre del progreso y de la ciencia, las peores violaciones a la libertad individual, la dignidad, la integridad de la naturaleza, la belleza y la alegría de vivir se efectúan lenta e inexorablemente con la complicidad constante de las víctimas, ignorantes y despojadas. Los negros cuadros anunciados para el futuro, en lugar de suscitar reacciones y medidas preventivas, sólo preparan psicológicamente al pueblo para aceptar condiciones decadentes de vida dramáticas. El bombardeo permanente “políticamente correcto” de informaciones por parte de los medios de comunicación, saturan los cerebros, que ya no pueden dar sentido a las cosas…Así que si usted no es como la rana medio cocida, puede dar el salto y salga de la cazuela antes de que sea demasiado tarde".

Es lo que anunciaba ya San Agustín (430 dp de JC)

“A fuerza de verlo todo, se termina por soportarlo todo…

A fuerza de soportarlo todo, se termina por tolerarlo todo…

A fuerza de tolerarlo todo, terminamos aceptándolo todo…

A fuerza de aceptarlo todo, finalmente lo aprobamos todo…”


Y bueno, así nos van doblegando, corrompiendo, cegándonos, acobardándonos, mediocrizandonos, en fin, nos están educando, poco a poco, para ser no hombres libres ni dignos, sino unos mequetrefes que no tengan mayor voluntad que el de ser esclavos y en su comodidad no tengan mayor fuerza para luchar por una vida digna y mejor. Así estamos en la actualidad, acobardados y miedosos ante el poder, no importa que nos sigan manipulando, engañando, despreciando y explotando. Lo dicho, continuamos pagando para que nos sigan jodiendo….Muchas veces nos encontramos en situaciones desagradables que deberían ser intolerables pero que se toleran, sencillamente, porque nos hemos ido acostumbrando a ellas. Como aquella frase de Richard Sennet: “La rutina puede degradar, pero también puede proteger“. La rutina de la vida, de las sensaciones, puede hacer reaccionar al individuo y motivarle a actuar para cambiarla, pero las más de las veces sirve de escudo y excusa para no hacer nada y permanecer igual.