miércoles, 16 de noviembre de 2016

La edad de las mujeres

Margarita Rosa de Francisco

Una mujer "confiesa" su edad como un reo da cuentas de un delito. Mujeres, no se tengan miedo, témanles más a los años malgastados creyendo idioteces.

Un día fui a hacer una vuelta burocrática de esas que todos detestamos y a las que uno tiene que ir en persona a esperar en una fila. Detrás de la ventanilla, la señora en oficio me reconoció y se alegró al recordar que ella estaba cursando la primaria cuando yo había sido reina de belleza. Al requerir mis datos personales, de pronto bajó la voz y como si estuviera averiguando un secreto bochornoso me preguntó con cierto temor, “¿edad?” Yo, al notar su actitud como de “qué pena que le toque responder esto delante de tanta gente”, le contesté fuerte y claro: “49 AÑOS”.

Yo no he podido entender de dónde viene esta tara social que proscribe a las mujeres por envejecer. Desde que era niña me daba curiosidad eso de que, “por respeto”, a una señora que uno viera como mayorcita no se le debía preguntar la edad. Nunca pude ver dónde estaba la falta de respeto al querer saber cuánto tiempo llevaría una mujer viviendo en este planeta de locos. Porque, curiosamente, no ocurre lo mismo con el sexo masculino. Como que es mejor ser viejo que vieja por acá en estas sociedades. El problemita lo tenemos nosotras porque por alguna disparatada razón no tenemos derecho a que la vida pase por nuestros cuerpos, y nos han inculcado un sentimiento de deshonra y un temor completamente absurdo a la huella de nuestras risas y llantos, testimonio de nuestro pasado sufrido y gozado. De ahí el patético espectáculo de la mujer que opta por borrarse la cara en una sala de operaciones, prefiriendo quedar con ese rictus de terror a sí misma congelado de forma irreversible en unas facciones muertas que no pueden obedecer a ninguna emoción.

La mujer que elige eso no se ve más joven porque el pasado que hay en su mirada no se puede operar, y todavía más torpe “quitarse la edad” en el conmovedor intento de confiscarle al ricachón del tiempo la miseria de un par de años de insensata vergüenza. “Ojo con esas patas de gallina, que ya la están delatando”, dijo por ahí alguno. ¿Y si se notan, qué? ¿Cuál es el lío con la edad de las mujeres? Y nos va peor a las que hemos jugado un papel simbólico en la imaginería de las “bellas”, pues nos insultan por no ser jóvenes como antes. Una mujer “confiesa” su edad como un reo da cuentas de un delito, y hacerlo es considerado un acto de valentía extrema. Mujeres, no se tengan miedo, témanles más a los años malgastados creyendo idioteces.

Fuente

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas

Atención de Cesar Upegui